Aventura,  Mis viajes

Londres…. un Jumillano por Londres, ahí es nada….

Después de unos meses frenéticos de actividad, con dos eventos deportivos de los que me siento muy orgulloso, habiendo puesto mi granito de arena en su desarrollo, solo quedaba descansar y coger fuerzas para continuar con nuevos proyectos tan ilusionantes como los mencionados.

Como todos los años el día 23 me recuerdan que tengo un poquito más de experiencia, y con ello me hacen soplar ya muchas velas, aunque tengo que decir que mi cabeza y mi cuerpo no sienten esa experiencia todavía. Bueno…, este año tocaba visitar Londres, una de las ciudades que estaba en la lista, rondaba  ya un tiempo en mi cabeza y quería visitar. Una visita breve, de primer contacto, para que uno se quede con ganas de volver. Así lo hicimos Karin y yo, nos embarcamos de nuevo en esta aventura, y allá que no fuimos.

En apenas dos horas llegamos a Londres, donde pude sentir que no me entero de nada, donde tomó fuerza la frase «EL QUE NO SABE ES COMO EL QUE NO VE», gracias que Karin chapurrea algo el inglés y pudimos salir del AirPort, no sin esfuerzo, más que por el idioma, por lo chorizos que son lo ingleses estos, con la dichosa libra y los pounds, no hay que andar con ojo ni na. Karin sabuesa de estos negocios no se dio por vencida, preguntó y preguntó y preguntó, hasta que yo y me aburrí, ya solo le pedía, please!, vamonos de aquí ya!.

Finalmente salímos con dos tarjetas que nos permite ir en tren hasta la estación victoria en el mismo centro de Londres, de camino pude descubrir que entendía a algunos viajeros y coño los entendía por que hablaban castellano, joder que gusto me dio, y dije mira, a esos le pilló algo como he progresado con esto del idioma, y ya me vine arriba.

Llegamos a victoria y salimos de la estación, encontramos el primer problema, que ya teníamos desde que bajamos del avión y encendimos los móviles, y es que vodafone es una p. Mierda en Londres, sin cobertura, sin cobertura y sin cobertura… que desesperación. Sin más remedios que aportar para buscar el hostal donde estaríamos alojados hasta el jueves, salimos caminando hacia más o menos donde estaba el hostal, caminamos y caminamos unas cuantas millas, allí no hay kilómetros, sino millas. Ya hinchado a millas, y con un gps algo desconectado que nos ayudaba a ratos, conseguimos llegar al hotel, nos registramos, bueno corrijo, se registra Karin y me registra a mi, pues yo no dije ni pio, en cambio ella, estuvo un ratito ahí, hablo en inglés, en español y en húngaro, y Yo el español y poco, para que no se supiera que soy tomatero, y en mímica, que así me entendía, ahhh, y con un ya…, ya…, así también me entiende o eso creo yo.

Registrados y ya en la habitación, bajamos para ir a súper, compramos algo para cenar y de vuelta al hotel, para descansar y planificar el día siguiente. Cansados los dos, no tardamos mucho en cerrar las persianas, con la luces apagadas, se quedaba un lugar cómodo, con embrujo, pues disponíamos de un ventanal con vistas a unos tejados, mojados, como apagados, con unas chimeneas no muy altas y el resplandor de la iluminación de Londres, un lugar interior de patios, que resultaba acogedor, con esa mirada perdía en el entorno, me dormí.

Se acabó el día…, mañana una ruta, caminata por Londres!!!!!!