Mis viajes

Berlín, una ciudad que siempre quise pisar.

Por fin estoy en Berlin

Me encuentro en Alemania, en un hotel dormitorio, con apenas servicios en un espacio reducido donde se convive entre una cama que ocupa todo el espacio y un aseo ducha, donde al entrar tienes que llevar máximo cuidado para no dejar caer las toallas en el lugar equivocado pues no se si al día siguiente se renovaran o tendré que usar las misma durante los cuatro días que me restan para visitar la ciudad.

Partimos sobre las 17.30 h. Desde Alicante, en un avión renovado de Ryaner, sin retrasos con puntualidad inglesa. El viaje ha sido bastante tranquilo, alguna turbulencia insignificante, quizás los mas destacado del viaje ha sido los incomodos que son los asientos de estos aviones, donde te encuentras encajonado, donde no te mueves por no molestar al tu acompañante y al resto de viajeros que están presentes. En tres hora y quince minutos nos vemos aterrizando sobre el aeropuerto de Berlín, donde desembarcamos rápido y pasamos al bus que nos lleva al terminal para salir del aeropuerto, con unos 2 o 3 grados de temperatura y en camiseta finita como se estuvieran por Alicante, pronto recurro al plumas que llevo pues el cuerpo nota el frio que hace en este Berlín histórico.

De camino hacia el centro de Berlín, mas en concreto a la plaza Alexander, vamos visionando los edificios de poca altura que dispone esta ciudad, aunque es de noche, podemos observar la fortaleza de sus construcciones, también destaco los espacios tan amplios en sus avenidas y una cierta calma, sin muchos ruidos, un ambiente que no dejo de comparar con la ciudad de Madrid en una hora punta de la noche, en el centro de nuestra capital. Seguro que el frio que hace ayuda enormemente a que las gentes estén a buen techo cubierto. El frio es latente.

Alojados en el hotel, en un celda carcelaria diría yo mas bien, con un espacio mínimo para todo, sin armarios, sin sillas, sin nada… eso si, frio no vamos a pasar. Dejamos las pertenencias que llevamos y salimos para visitar algún restaurante, bar o lugar que nos brinde la posibilidad de cenar algo ligero. Recorremos algunos lugares cercanos al hotel, pero es tarde y están cerrando, después de visitar varios, ya de vuelta al hotel nos adentramos en los que denominamos la casa de las hamburguesas, y la verdad que ha estado bien, una ensalada de pollo y una hamburguesa de arroz… nos han valido para calmar esa poca hambre que llevábamos. Antes de subir a nuestra habitación, decidimos de pasar por un 24 horas y coger algo de vicio de chocolate y un café largo.

El día de mañana haremos un tour gratis que nos ha llamado la atención y que creemos, al menos por la publicidad que le dan, nos contara cosas de este Berlín histórico y de sus hechos grises y fríos como aparenta esta noche de febrero de 2019.